Por el Sacerdote Capuchino Carlos Bazarra
La frase “estuve preso” la hemos escuchado a mucha gente. Pero lo impresionante es que esa frase la dijo también, y con toda verdad, el mismo Jesucristo (Mt 25, 36). En el juicio final se dará la sentencia según, no las buenas intenciones de la gente, sino según sus obras, lo que de hecho hicieron. Dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, asistir al enfermo… La gente de buena voluntad lo suele hacer, y cuando se hace al prójimo, se hace al mismo Cristo. Se trata de una visión de fe, de ver la presencia de Jesucristo no sólo en la Eucaristía, sino en los pobres hambrientos, sedientos o desnudos.
